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martes, 13 de agosto de 2013

Río Chícamo

Muchos de vosotros se acordarán de la trotada de hace un par de años por el río Chícamo, en aquel entonces sólo nos permitieron llegar hasta la señal, de una forma u otra se nos prohibió el paso más allá. Quedaba pues pendiente averiguar que es lo que había detrás. Por hache o por be, no encontrábamos hueco para ello. Así que dos años después nos decidimos.
Varias son las opciones, nos decidimos por una ruta circular desde Macisvenda, como la idea es entrenar un poco, decidimos bajar por una pista de tierra hasta el Partidor, una pedanía de Abanilla que es donde enlazamos con el sendero del río Chícamo.
Una vez en el Partidor bajamos hasta el barranco donde fluye el río y ya empezamos a sorprendernos, a pesar del calor que sufrimos en esta zona y en lo poco que ha llovido vemos "mucha agua", ya se que parece una acequia de riego pero sorprendente de verdad.
Seguimos el cauce unas veces por la derecha y otras por la izquierda, alguien se ha molestado en poner piedras en aquellos lugares que es recomendable cruzar.
Entretenidos de esta manera y unas veces trotando y otras andando, vamos viendo paisajes curiosos, a esta zona se la conoce como la Palestina murciana, debe ser por los contrastes de sus laderas y la vegetación que hay.  Es un lugar de gran interés geológico, botánico y faunístico formada hace unos 7 millones de años, parte de ésta zona del río discurre entre los sedimentos que otro cauce fluvial depositó hace 10 millones de años, al desaguar en el mar Mediterráneo que en aquella época llegaba hasta aquí.
Llegado un punto la pendiente del río se acentúa y llegamos a la garganta del Cajel que es un terreno de arenisca fosilizada que el tiempo y la erosión se han encargado de excavar y modelar. Quizás esta sea la zona más espectacular de la bajada del río. ¡El río se encajona entre unas paredes bastante altas, y da como resultado unos paisajes maravillosos y espectaculares! El cauce, a veces esta totalmente tapado por la intensa vegetación, sobre todo cañas, juncos, pinos, lentiscos, baladres, paleras… y otras veces formas pozas donde nos podemos sumergir.
Seguimos el cauce como podemos entre pozas, cañas... una vez pasada la garganta y después de un par de km más o menos llegamos al nacimiento del río, una pequeña oquedad al pie de la sierra de Quibas.
Pues ya está, desentrañado el misterio. Volveremos sin duda, aunque esta zona en invierno debe ser...

2 comentarios:

paco dijo...

Bonica excursión yo tengo ganas de hacerla solo que con alguien que sepa por donde va, la proxima vez que vayais si avisais igual me apunto. Un saludico.

Ángela dijo...

Paco, apuntado estás. Me gustaría volver y creo que lo haremos pronto.

Un saludico.