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domingo, 16 de marzo de 2014

La Transilicitana de Silvia e Ignacio

Después de varios años corriendo solos, nos dimos cuenta de que necesitábamos algo más, algo que hiciese que esto del deporte no era sólo cosa nuestra, sino que había algo más. Y ese algo más era compartir con más gente nuestras inquietudes deportivas. Teníamos en mente hacer nuestra primera maratón, y eso de entrenar solos se nos hacía casi impensable sin ayuda, así que pensamos en un grupo de gente que conocíamos desde hacía tiempo, y que más de una vez se ofrecieron generosamente para ayudarnos en éste trance.
Así empezó nuestra historia con las Marujas Acelerás, con la Presi, el Jefe, y un puñado de gente "mu apañá", que enseguida nos hicieron un hueco en sus entrenos, carreras , cervezas y carajillos. Y ya, después de por supuesto nuestra primera maratón, uno se anima, se engaña y lo engañan, y reunidos con unas cervezas encima de la mesa, aparece una cosa blanca, con una cosa larga y puntiaguda al lado ("máquina de escribir"), y unos garabatos que no entedemos bien; dicen que se llama "servicontrato". ¿Que narices es eso de un servicontrato? . Pues que quereis que os digamos, una farsa vinculante que te tiene pillado por los cataplines y que si no cumples, no solo te cuesta una ronda, sino que hace que por las noches no puedas dormir diciendote: joder, pero que tonto soy.


Pues con un servicontrato empezó una locura que se llama transilicitana , 100 kilometros (en realidad 104) recorriendo esta tierra de Elche, con sus subidas y bajadas, barrancos, montes, playas y veredas. Recuerdo que cuando empezamos a correr, una mañana estaba nuestro amigo Alvaro en el campo, y muy orgulloso le dijimos: acabamos de correr 3,5 km "seguidos", a lo que, sin ánimo de ofensa, nos dice él, pues yo acabo de hacer 14 km, y le decimos nosotros: eso es humanamente imposible, jajaja. Y pocos años después firmamos un paseo de 100km/24 horas, de locos. 
A las 8,45 de la mañana recogemos a los jefes y nos vamos para la salida, con nuestras mochilas y miedos. Allí nos damos cuenta de que hay más gente como nosotros, insensatos felices que no dejan translucir su nerviosismo, escondiendose tras unas risas y unas fotos, y otros "veteranos" muy curtidos ya en la materia, que quieren quitarle hierro a la cosa para que los novatos nos sintamos más integrados.
10 de la mañana, salida, unos corren, otros andan, otros nos aplauden, niños despiden a sus padres, novios a los propios y algún abuelo se pregunta a dónde irán todos estos que lo único que hacen es molestar y cortar la circulación. Vamos los cuatro juntos y se nos une Leo, una maruja cosmopolita a la que le gusta pisar duro y a los pocos metros agarra el jefe a Tania que andaba un poco apartada para que se uniese al grupo. Así partimos un grupito de seis con ganas de hacer kilómetros. Primera subida fuerte, pantano, el cau, la antena y bajar al campo de golf donde nos espera el primer avituallamiento. Todo perfecto, buenas sensaciones, buena compañía y el crono donde decía Paco que tenía que estar. 

De ahí seguimos por serra llarga donde sucede lo más amargo de la jornada: la Presi tropieza con la mala suerte de caer de cara contra una piedra y se hace una un corte encima de la nariz de los que dan susto. Llamada a la organización y al poco apareció un coche de la policía que la evacuó junto a Paco hasta la ambulancia más cercana. Creo que no hubo una sola persona que pasara por allí que no se interesase y ofreciera su ayuda. De repente nos damos cuenta de que seguimos los tres sólos, con un sentimiento de "abandono" que hizo que nuestros miedos renacieran. Pero no, eso no podía suceder después de tanto entrenamiento, así que armados de coraje afrontamos los "ochentaypocos" kilómetros que quedaban.
En el segundo avituallamiento se nos unió un chico que conocía Tania, David, y que nos acompañó hasta el final. Así continuamos, intentando seguir las pautas que teníamos marcadas en cuanto a ritmos, trotando, andando, hasta que de repente suena el telefono. El jefe, que nos dice que Ángela ya está en casa, "drogada" en el sofá y con una máscara de carnaval en la cara que haría la envidia de cualquier gaditano antes del miercoles de ceniza. Todo perfecto, y encima pregunta ¿por dónde vais, por donde debíais? ¡Señor, si Señor! Pues en un rato me uno a vosotros y la acabamos juntos. Joder, nos cambió la cara, los miedos fuera, Tania con una sonrisa en la cara, y a Silvia le brillaron los ojillos. Así que en Arenales del Sol nos reencontramos.


Quedaban aún muchos kilometros, pero ya era "otra cosa". Alberto y Maite, veteranos del club y cariñosos como siempre, nos visitaron en el 48, y de ahí seguimos hacia una zona peligrosa, el paso a un kilómetro de casa, sitio donde uno se piensa en el abandono, pero no fué así, ni de coña, allí nos esperaba nuestro Ignacio, con una bolsa con cervezas frias que hizo que se nos quitaran todas las penas (gracias hijo).


De ahí al siguiente avituallamiento, la cena, donde nos esperaban Senén y Virtu, vaya pareja más bien avenida, él un as en la organización de la trans, y aquí aprovechamos para felicitarla en pleno, y ella, que queremos que os digamos de ella, sólo pondremos aquí una frase que puso en el chat, que pienso que hará que quien no la conozca bien se enamore de ella: "Mucha suerte para mañana, hoy sois nuestros heroes, el Domingo pasaréis a la categoría de mitos vivientes, sois los mejores".


Así nos pilló la noche, y con ella la parte más dura del recorrido. La pobre Tania arrastraba desde hacía muchos kilómetros un fuerte dolor en la rodilla, David con ampollas en los pies y la rodilla mal, y nosotros con muchos kilómetros acumulados. Pero aún nos quedaba una sorpresa, subiendo hacia el comienzo del "pozo 14", un coche estacionado en medio del monte. Ali y Joan nos esperaban para darnos ánimos y unos panecillos criollos que nos duraron como medio minuto en nuestras manos, muchas gracias pareja, soys unos cracks. Llegamos a la parte más dura, subida a Castro, con las piernas cargadas y las lesiones. Pero no hubo problemas, arriba se llegó, y también se bajó, unos más asustados que otros con los "precipicios". Cuando pensábamos que ya estaba todo hecho, la organización nos regaló con una bajada con cuerda por un barranco, y después una bajadita al rio por los senderitos y un helor que nos cortaba la piel, pero ya estabamos allí, subiendo unas escaleras nos encontramos con el arco de finisher, que cruzamos los dos agarrados, seguidos de Tania, Paco y David. ¿Eramos ya mitos? jajaja, no lo creo, pero si que creo que eramos ya personas más plenas, por conocer a gente como vosotros, todos y cada uno de vosotros, nuestras Marujas y Afectados. 

 

6 comentarios:

José Ramón dijo...

Mitos y cracks. Enhorabuena sois impresionantes, y espero que lo de Angela no sea grave. Un saludo.

Gaspar Cf dijo...

Nuestra más pronta recuperación para Angela y enhorabuena para Silvia e Ignacio y demás que llegaron a meta.
Julia/Gaspar

paco dijo...

Para mi solo acabarla ya es motivo para elevaros a la categoria de mitos, algo que pa mi lo veo leeeeejossssss. Un saludico.

Unknown dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
David Vicente (Daviduve) dijo...

Muchas gracias por permitirme ser "maruja" por un día. Mucho más ameno y sinceramente, sin vosotros creo que hubiera abandonado en el último trago. Me quedo con el compañerismo, las conversaciones y la recompensa al esfuerzo. ¡Ah!, y con el "Esto es corrible"
Gracias de nuevo a Silvia, Tania, Paco e Ignacio y un deseo de pronta recuperación a Ángela.

Juan Belda dijo...

Me ha alegrado muchísimo encontraros en la web y leer vuestra pequeña gran historia.

Gracias.